SURA AL-FÂTIHAHNo existe discrepancia entre los sabios islámicos sobre que el Bismil·lah forma parte tanto de la Sura Al-Hamd como del resto de las Suras del Corán –excepto la Sura At-Taubah-, y una prueba valedera para ello la constituye el hecho de que el“Bismil·lah-ir rahmân-ir rahîm” se encuentra registrado en el texto del Sagrado Corán, puesto que sabemos que no fue agregado ni cambiado nada del texto del Corán, desde épocas del Profeta (BP) hasta hoy en día. Mu‘awiah ibn ‘Ammâr, uno de los compañeros del Imam As-Sâdiq (P), dijo: “Pregunté al Imam si es que debía recitar el Bismil·lah al comienzo de la Sura Al-Fâtihah cuando me pongo de pie para rezar. Respondió: “Sí”. Nuevamente le pregunté: “¿Y debo leer el Bismil·lah cuando concluyo con la Sura Al-Fâtihah y antes de comenzar con la siguiente Sura?”. Otra vez respondió: “Sí”. Dâr Qutnî, sabio sunnita, en un hadîz con una cadena de transmisión confiable, transmite de Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (P) que cierta persona le preguntó: “¿Qué es Sab‘ul Mazânî (Siete Aleyas)?”. El Imam (P) le respondió: “Es la Sura Al-Hamd”. El hombre dijo: “¡La Sura Al-Hamd tiene seis aleyas!”. A lo que el Imam (P) le respondió: “Bismil·lah-ir rahmân-ir rahîm también es una de sus aleyas”. Además, los musulmanes, al recitar el Corán, siempre preservaron la tradición de decir la frase Bismil·lah-ir rahmân-ir rahîm al comienzo de cada Sura –excepto en la Sura At-Taubah-, y fue demostrado a través de numerosas cadenas de transmisión, que el Profeta (BP) solía recitarla también. Se transmitió en una narración que se le preguntó a Amîr Al-Mu’minîn (P): “¿Acaso (la frase) Bismil·lah-ir rahmân-ir rahîm forma parte de Fâtihat-ul Kitâb?”. Hadrat ‘Alî (P) respondió: “Sí. El Enviado de Dios acostumbraba leerla y la consideraba como una aleya de la Sûra Fâtihat-ul Kitâb, y solía decir: “Fâtihat-ul Kitâb es lo mismo que Sab‘-ul Mazânî; son siete aleyas”. En la frase Bismil·lah nos encontramos primeramente con el término “ism”. Los sabios en literatura árabe consideran que la raíz de este vocablo es “sumuw” que significa “altura, elevación”, y de aquí es que todo nombre es llamado “ism” puesto que luego de ser dispuesto como tal, su sentido llega, desde lo oculto y recóndito, a ser manifiesto y elevado; o se debe a que cuando un término es establecido, encuentra una significación, saliendo de lo ambiguo y la falta de sentido. Después del vocablo “ism” nos encontramos con la palabra “Al·lah”, que es el más abarcador Nombre de Dios, puesto que, al analizar los Nombres Divinos en el Sagrado Corán y en el resto de las fuentes islámicas, entendemos que cada uno de esos nombres refleja un aspecto particular de los epítetos de Dios, en tanto que el único Nombre que hace referencia a todos los atributos y perfecciones divinas, y que abarca a todos los epítetos de Gloria y Belleza, es “Al·lah”. Es por ello que generalmente el resto de los Nombres de Dios son tomados como atributo para “Al·lah”. Por ejemplo, “Gafûr” (Indulgentísimo) y “Rahîm” (Misericordioso), que hacen referencia a la indulgencia de Dios Altísimo, vienen acompañados de “Al·lah”: «...Al·lah es Indulgentísimo, Misericordioso». Asimismo, “Samî‘” (Omnioyente), que hace alusión a que Dios está informado respecto a las cosas audibles, y “‘Alîm” (Sapientísimo), que hace alusión a Su conocimiento de todas las cosas: «... Al·lah es Omnioyente, Sapientísimo».
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