SURA AL-FÂTIHAH



El ser humano en este mundo se enfrenta a diversas fuerzas, tanto a las fuerzas naturales como a las fuerzas innatas y de su propia esencia. Para poder resistir frente a los factores destructivos, devastadores y descarriantes, el hombre necesita de ayuda y asistencia, y así, se dispone bajo la sombra del apoyo de Su Señor. Cada día que se levanta de dormir, reconoce su sometimiento y sumisión a Dios al repetir la frase: «¡Solo a Ti adoramos y solo a Ti imploramos ayuda!». Requiere ayuda de Su Pura Esencia para triunfar en esta gran lucha, y todas las noches también, tras reiterar esta misma frase, se acuesta en su lecho. Se levanta con Su recuerdo y se duerme con Su recuerdo pidiendo ayuda de Su Puro Ser. ¡Dichoso de aquel que alcanza tal nivel de fe! No se inclina ante ningún tirano ni opresor, ni pierde la cabeza ante la atracción de las cosas materiales, y así como dice el Corán con relación al Profeta del Islam (BP): «Por cierto que mi oración, mis devociones, mi vida y mi muerte pertenecen a Dios, Creador del Universo.»

Como sea que fuere, recitar esta bendita aleya soluciona los problemas de la vida y posee muchos beneficios en todos los asuntos, acarreando además la salvación. En una tradición, se narra de uno de los compañeros del Enviado de Dios (BP) que: “Me encontraba junto al Profeta de Dios (BP) en una de las batallas. Al complicarse y dificultarse la batalla, el Enviado de Dios alzó la cabeza y dijo: “¡Oh Soberano del Día del Juicio! ¡Solo a Ti adoramos y solo a Ti imploramos ayuda!”. En ese momento vi que el ejército enemigo fue vencido y batido, obteniendo así el Profeta (BP) y los musulmanes la victoria final.”

En otra tradición se narró que: “Cada vez que se le presente alguna dificultad para el creyente, y él recite esta bendita aleya, dicha dificultad se le aliviará”.


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Aleya 6

اهْدِنَا الصِّرَاطَ المُسْتَقِيمَ ﴿6﴾

6. Condúcenos hacia el camino recto.

Exégesis:
Transitando por el Camino Recto:

Tras manifestar la obediencia al Señor del Universo y llegar al nivel de sometimiento y solicitud de ayuda y asistencia a Su Pura Esencia, el primer requerimiento del siervo es la guía hacia “el sendero recto”, el camino de la pureza y la bondad, de la justicia y equidad, el camino de la fe y las buenas acciones, para que de esta manera, su Señor, que le bendijo con todas las mercedes, le otorgue también la bondad de la guía.

A pesar de que esta persona, en tal condición es creyente y conoce a su Señor, aún así es posible que, debido a ciertos factores, sea privado de esta bendición, extraviándose y descarriándose del camino recto. Entonces, debe pedirle a su Señor por lo menos diez veces cada día que no se presente para sí la debilidad y el consecuente extravío.

Además, “el camino recto”, que es esa misma doctrina Divina, posee niveles y categorías, donde no todas las personas que atraviesan estos niveles son iguales. Tras cada nivel que la persona logre alcanzar, aún quedan niveles o grados más altos y elevados que aquellos, y el hombre creyente debe pedirle a Dios para que lo guíe hacia dichos niveles.



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