SURA AL-FÂTIHAH



Por lo tanto, el hecho de que después de la frase Rabb-ul ‘Âlamîn (Señor del Universo), vengan los términos “Ar-Rahmân” (el Clemente) y “Ar-Rahîm” (el Misericordioso), indica que Él, aun poseyendo un absoluto Dominio y Poder, se comporta con Sus siervos con compasión y piedad. Esta cualidad Suya atrae a Sus siervos para que, con un mundo de amor, digan: “Ar-Rahmân-ir Rahîm”.

Así, la persona se percata de cuánta diferencia existe entre el comportamiento de Dios Altísimo con relación a Sus siervos, y el método utilizado por los amos para con sus siervos, particularmente durante la espeluznante época de la esclavitud.

De esta manera, la “creencia en Dios” es el primero de los cinco principios del Islam.


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Aleya 4

مالِكِ يَوْمِ الدِّينِ ﴿4﴾


4. Soberano en el Día del Juicio.
Exégesis:
La creencia en la Resurrección, el segundo principio:

Esta aleya dirige la atención hacia el segundo principio importante en el Islam, esto es, la Resurrección y el Día del Juicio Final. Dice: «Soberano en el Día del Juicio».

De este modo, el eje del “Origen” y del “Retorno”, que es la base principal para cualquier reforma ética y social, es objeto de una completa atención en la existencia del Hombre.

Aquí se hizo referencia a la Soberanía de Dios, que ostentará Su máximo dominio y señorío sobre todos y sobre todas las cosas el Día de la Resurrección, aquel Día en que todos los seres humanos se presenten en aquel Gran Juicio para el cómputo, ante su real y genuino Señor. En aquel Día verán presenten todos sus actos e incluso sus pensamientos y palabras. Nada, ni en la medida de la cabeza de una aguja habrá sido extinguido u olvidado, y será ahí que este hombre deberá soportar sobre sus hombros la carga de la responsabilidad por todos los actos que hubiere cometido. Incluso, en caso de que hubiera sido el promotor de una religión, costumbre o tradición que otros practicaron, aún cuando él mismo no las hubiere puesto en práctica, de todos modos deberá aceptar su parte de responsabilidad por sus resultados.

Sin dudas, la Soberanía de Dios en aquel Día no será una Soberanía “convencional”, como aquella que nosotros tenemos con relación a aquello que en este mundo nos pertenece, puesto que ésta es una soberanía convencional y estipulada, se origina por medio de un documento y una serie de formalidades y protocolos, y desaparece de la misma manera, por medio de otro documento y protocolo. La Soberanía de Dios en relación con el mundo de la existencia es una Soberanía Real. Si es que la unión y relación especial que existe entre los seres y Dios se cortase por un momento, aquellos se extinguirían, de la misma manera que, si se cortase la relación que existe entre las lámparas eléctricas con la usina principal, se extinguiría la luz en ese mismo momento.



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