SURA AL-FÂTIHAHالرَّحْمنِ الرَّحِيمِ ﴿3﴾ El significado de “Rahmân” (Clemente) y “Rahîm” (Misericordioso), ambos, con su amplio sentido, así como la diferencia que existe entre estas dos palabras, han sido explicados bajo el comentario y exégesis de la frase “Bismil·lah”, por lo que no hace falta repetirlo aquí. Un punto que sí debe ser añadido respecto a “Rahmân” y “Rahîm”, es que estos dos adjetivos, que son de entre los más significantes atributos de Dios, son repetidos por lo menos treinta veces, cada día, en nuestras cinco oraciones diarias; dos veces en la Sûra Al-Fâtihah, y una vez en la Sura que recitamos después de la misma. Por lo tanto, enaltecemos a Dios por lo menos sesenta veces cada día con Sus calificativos de Clemente y Misericordioso. Esto, en realidad, es una lección para que todos los seres humanos, más que cualquier otra cosa en la vida, traten de adquirir este atributo divino, y practicarlo en sus actividades diarias. Además, ello señala el hecho de que si nosotros nos consideramos esclavos y siervos de Dios, no debemos seguir o imitar el comportamiento que utilizan los tiranos dueños de esclavos contra sus siervos. Leemos en la historia de la esclavitud: “Sus amos se comportaban con ellos con un sorprendente sadismo y crueldad. Por ejemplo, si un esclavo era un poco negligente al realizar sus servicios, recibía severísimos castigos: se le propinaban latigazos, era encadenado, atado en los molinos, enviado a trabajar en las minas, encarcelado en sótanos y pozos profundos, oscuros y húmedos; y si su falta era mayor, era ahorcado.” En otra parte leemos: “Arrojaban a los esclavos condenados a las jaulas de las fieras salvajes, y en caso de salir con vida, hacían entrar otra bestia a la jaula.” Esto fue un ejemplo del comportamiento de los amos con sus esclavos. Pero Dios, el Señor del Universo, repetidamente nos recuerda en el Sagrado Corán que: “Si Mis siervos actúan oponiéndose a Mis órdenes y se arrepienten, los perdonaré, los eximiré e indultaré, puesto que Soy Clemente y Misericordioso”. En la Sura Az-Zumar (39), aleya 53, dice: «Di: ¡Oh siervos Míos que habéis transgredido en detrimento propio! ¡No desesperéis de la Misericordia de Dios!; ciertamente que Dios perdona todos los pecados, puesto que Él es Indulgentísimo, Misericordioso».
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