Aleyas 8-1617. Su ejemplo es como el de quien ha encendido un fuego, mas cuando iluminó lo que le rodeaba, Dios les llevó su luz y les dejó en tinieblas, sin ver. 18. Sordos, mudos y ciegos, pues no volverán (de su extravío). 19. O como (el caso de quienes están en medio de) una tormentosa lluvia celestial en la cual hay tinieblas, truenos y relámpagos. Se colocan los dedos en sus oídos, por los rayos; por temor a la muerte. Mas Dios asedia a los incrédulos. 20. Cerca está que el relámpago les arrebate la vista. Cada vez que (el relámpago) les ilumina, caminan a su luz, pero, cuando se les oscurece se detienen. Si Dios hubiera querido les hubiera privado de su oído y de su vista. Ciertamente que Dios es Poderoso por sobre todas las cosas. Tras concluir con la explicación de las características y particularidades de los hipócritas, el Sagrado Corán expone dos alegorías en las aleyas precedentes para representar su situación. 1. En el primer ejemplo, la idea es que ellos se asemejan a una persona que enciende un fuego en la noche oscura, para distinguir, bajo su luz, el camino correcto del errado, y así llegar a destino. Dice: «Su ejemplo es como el de quien ha encendido un fuego, mas cuando iluminó lo que le rodeaba, Dios les llevó su luz y les dejó en tinieblas, sin ver». Ellos pensaban que con estas pequeñas llamas y su luz podrían desafiar a la oscuridad y las tinieblas, pero de repente se levantó un vendaval o una fuerte tormenta, o tal vez por haberse acabado el elemento combustible, el fuego se consumió y extinguió y nuevamente vagaron en medio de la aterradora oscuridad. Luego, la aleya añade: «Sordos, mudos y ciegos, pues no volverán (de su extravío)», puesto que ya no cuentan con los medios esenciales y necesarios para percibir la realidad.
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