Aleyas 8-16



¡Qué espléndida expresión atesora el Corán, en las aleyas que citamos!: «Enfermos están sus corazones...». ¿Qué peor enfermedad que el hecho de que lo externo y lo interno de la persona sea diferente? ¿Y qué enfermedad más terrible que creerse superior y no tener coraje para enfrentar los acontecimientos?

Pero, así como no se puede ocultar del todo una enfermedad del corazón –aún cuando se encuentre muy escondida- puesto que se manifiestan las señales en el rostro y en todos los miembros del cuerpo del ser humano, la enfermedad de la hipocresía también es así, y es factible de ser reconocida a través de diferentes indicios.

La hipocresía, en su sentido particular, es un calificativo de las personas carentes de fe que aparentemente se hallan en las filas de los musulmanes, pero que en su interior tienen un corazón empeñado en la incredulidad. Ellos constituyen el grupo más peligroso y amenazador no solo para el Islam, sino para cualquier otra doctrina o escuela constructiva y fructuosa. Los hipócritas se infiltran a lo largo y ancho de las filas de los musulmanes y ponen trabas en los asuntos ante cualquier oportunidad. Debido a estas mismas posiciones hostiles que poseen, en muchas aleyas del Sagrado Corán, han sido objeto de los más fuertes ataques, al punto que descendió una sura completa respecto a ellos con el nombre de “Al-Munâfiqûn”. Además, han sido reprochados y condenados en las tradiciones y dichos de Ahl-ul Bait (P). El Imam As-Sâdiq (P), al presentarlos, transmite del Enviado de Dios (BP): “Hay tres rasgos que, si se encuentren en una persona, ésta es hipócrita, aún cuando ayune, lleve a cabo sus oraciones y se considere a sí misma musulmana: cuando se confía en ella, traiciona; cuando habla, miente; y cuando promete no cumple”.

Ahora, atraemos vuestra atención a las palabras de Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (P) respecto a los hipócritas:

“... ¡Oh criaturas de Dios! Os aconsejo que temáis a Dios y os prevengo contra la gente de la hipocresía. Ellos están extraviados y extravían a los demás. Cometen errores y hacen caer a los demás en el error. Toman diferentes colores para adaptarse al medio, pretenden engañar con diferentes artificios, se aferran a cualquier medio para haceros su objetivo. Siempre se encuentran al acecho para tenderos una emboscada. Sus corazones están llenos de vileza e hipocresía. Sus facciones expresan candidez. Su caminar es cauteloso. Sus movimientos son como el avance de los perros de presa. Sus características notorias parecieran ser un remedio, sus palabras manifiestan ser curación, pero sus acciones son una enfermedad y un padecimiento. La prosperidad y felicidad de otro les hace envidiosos e infelices. Hacen lo peor para intensificar las dificultades, reveses y problemas de otros. Se esfuerzan para convertir las esperanzas de otros en decepción y desesperación. Tienen una víctima en cada sendero.

Cuentan con un medio para acceder a cada corazón. Tienen lágrimas que derramar para cualquier pena que hubiere. Se prestan alabanzas entre sí y esperan luego su retribución. Si piden algo lo hacen con agobiante insistencia. Si desean censurar a alguien, lo exponen públicamente…”.

En algunas aleyas venideras, volveremos a referirnos a los hipócritas.


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Aleyas 17-20

مَثَلُهُمْ كَمَثَلِ الَّذِي اسْتَوْقَدَ نَاراً فَلَمَّآ أَضَآءَتْ مَا حَوْلَهُ ذَهَبَ اللّهُ بِنُورِهِمْ وَتَرَكَهُمْ فِي ظُلُمَاتٍ لاَيُبْصِرُونَ ﴿17﴾ صُمٌّ بُكْمٌ عُمْيٌ فَهُمْ لاَيَرْجِعُونَ ﴿18﴾ أَوْ كَصَيِّبٍ مِنَ السَّمآءِ فِيهِ ظُلُمَاتٌ وَرَعْدٌ وَبَرْقٌ يَجْعَلُونَ أَصَابِعَهُمْ فِي ءاذَانِهِمْ مِنَ الصَّوَاعِقِ حَذَرَ الْمَوْتِ وَاللّهُ مُحِيطٌ بِالْكَافِرِينَ ﴿19﴾ يَكَادُ الْبَرْقُ يَخْطَفُ أَبْصَارَهُمْ كُلَّمَآ أَضَآءَ لَهُمْ مَشَوْا فِيهِ وَإِذَا أَظْلَمَ عَلَيْهِمْ قَامُوا وَلَوْ شَآءَ اللّهُ لَذَهَبَ بِسَمْعِهِم ْوَأَبْصَارِهِمْ إِنَّ اللّهَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ ﴿20﴾

 



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