Aleyas 8-16



12. ¿Acaso no son ellos mismos los corruptores?, pero no lo perciben.

13. Cuando se les dice: “¡Creed así como creyó la gente!”. Dicen: “¿Hemos de creer como han creído los necios?”. ¿Acaso no son ellos mismos los necios, pero no lo saben?

14. Y cuando se encuentran con quienes han creído, dicen: “¡Creemos!”. Y cuando se quedan a solas con sus satanaces, dicen: “Ciertamente que estamos con vosotros. Nosotros tan solo nos burlamos (de ellos)”.

15. Dios (es Quien) se burla de ellos, y les hace persistir en su rebeldía, vagando errantes.

16. Esos son los que han comprado el extravío a cambio de la guía. No fue lucrativo su comercio y no fueron de entre los encaminados.

Exégesis:
El tercer grupo: Los hipócritas:

Los versículos citados nos dan una concisa pero muy expresiva explicación respecto a los hipócritas y sus peculiaridades espirituales, así como respecto a sus acciones.

Debemos prestar atención al hecho de que el Islam, en un período específico de la historia se enfrentó con cierto grupo que no poseía ni la sinceridad, ni el atrevimiento, ni el valor de aceptar la invitación del Islam, ni tampoco el poder y la valentía para oponérsele abiertamente.

Este grupo, al cual el Corán se refiere como los “munâfiqîn”, son calificados también como los poseedores de dos rostros, o dos caras. Se habían infiltrado entre las filas de los verdaderos musulmanes, siendo considerados como un gran peligro para el Islam y los musulmanes, y debido a que ostentaban ser musulmanes, generalmente resultaba difícil reconocerlos. Pero el Corán nos muestra sus señas precisas, lo cual nos determina su línea interior, proveyendo a los musulmanes de todas las épocas y tiempos de un buen modelo y criterio para reconocerlos.

En primer lugar, la aleya nos describe la hipocresía en sí misma, diciendo: «Y entre la gente hay quienes dicen: “Creemos en Dios y en el Día del Juicio Final”, mientras que no son creyentes.»



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