Aleyas 8-16



Él es el corazón del universo de la existencia y el fundamento de la creación a quien Dios enseñó los caminos del conocimiento y la ciencia. Según lo expresado por algunos exégetas, se puede decir que la realidad del Corán y el lugar de su descenso fue el mismo corazón de Muhammad (BP) y su preciosa creación. Su puro pecho es una “tabla preservada”, sobre la cual, a través de la revelación y el cálamo, se inscribió y grabó, desde la Fuente de la Majestuosidad, el Conocimiento de los primeros y los últimos.

Entonces, debido a que contiene todas las ciencias, sabidurías y conocimientos, lo llaman “Qur’ân”. Desde que es el criterio para discernir la Verdad de la Falsedad, es “Al-Furqân”. Y debido a que explica lo lícito e ilícito, es “At-Tibiân”. Cualquier sabio que reflexione un poco en el Corán, entenderá que en la misma medida que el nivel de las ciencias y sabiduría de los seres humanos se amplía, los puntos y secretos del Corán salen más a la luz. Sí, una religión y legislación que ha de permanecer hasta el Día de la Resurrección, y de acuerdo a la cual todos los seres humanos deben actuar, ha de contar con tal Libro Celestial; así, lo único legítimo con lo que contamos hoy es con el Corán, el cual es tanto un Libro de Leyes como un milagro del Profeta del Islam (BP). Obviamente tal Libro ha de contener todas las ciencias y especialidades de todo sabio, de forma que en la misma medida que la sabiduría del ser humano se desarrolle y progrese, pueda ser encontrado algo aún más elevado que ello en este Libro, de manera que no queden pretextos para nadie.

En resumen, las ciencias de todos los científicos del mundo, la sabiduría de todos los sabios de todos los tiempos, la política de todos los políticos del mundo, las leyes y disposiciones políticas y todo lo que conlleva al progreso y hegemonía de la humanidad, la pericia de todos ellos, fue tomada del Sagrado Corán y de la Ley muhammadiana.

Tal como el mismo Corán lo dice: «Si el océano se tornase en tinta para escribir las palabras de mi Señor, se agotaría antes de que se agotaran las palabras de mi Señor, aunque para ello empleásemos otro tanto de tinta»38.

 

¡Querido lector! ¿Acaso pensaste que si dividiésemos la Tierra en cuatro partes, tres partes de la misma están constituidas por mares y agua, y que si duplicásemos estas tres partes y se hiciesen tinta y escribiésemos las ciencias y secretos del Corán, estos mares se acabarían pero no así las ciencias y conocimientos contenidos en el Sagrado Corán? Entonces, toma en cuenta la magnificencia de este Glorioso Libro.


¿Por qué los profetas necesitan de los milagros?:

Sabemos que el rango de Profeta y Enviado de Dios (BP) es la posición más grande y eminente que puede ostentar un ser humano, la cual fue concedida a un grupo de seres purificados, puesto que el resto de los rangos y posiciones generalmente gobiernan sobre los cuerpos de las personas, pero la posición de Profeta gobierna sobre el cuerpo y alma de la sociedad. Por ello, en la misma medida que este rango posee más valor, los pretenciosos, mentirosos e impostores se atribuyen poseer esta posición y se aprovechan de ello.

Ante esto, la gente debiera, o aceptar la pretensión de todo pretencioso, o rechazar la invocación de todos. Si acepta a todos, es obvio qué caos, confusión y desorden se originarán a raíz de ello, y de qué forma se manifestará la religión de Dios. Y si no acepta a ninguno, su resultado será el descarrío y el retraso.

Por lo tanto, la misma causa que considera necesaria el principio del envío de los profetas, dice que los profetas verdaderos deben portar consigo una evidencia e indicio que sea la señal de su distinción por sobre los pretenciosos y mentirosos, constituyendo ello un documento de su legitimidad y veracidad.



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