Aleyas 8-16




Exégesis:

Después de que Dios, Glorificado sea, ha explicado la situación de los hipócritas e incrédulos, y ha demostrado al Hacedor, Creador y Educador del Universo, a través de la creación del Cielo y la Tierra, el descenso de la lluvia y el crecimiento de las plantas a partir de la tierra, se dispone ahora a confirmar la autenticidad del Corán y la veracidad del Enviado de Dios (BP). Para que cada uno, según su poder de entendimiento y sagacidad pueda, por medio de una prueba clara, entender los milagros del Corán, para que sea un testimonio de valor para toda la gente y también para que quede demostrado el Mensaje y la Profecía del Noble Enviado (BP), por medio de presentar un desafío y reto, para que quede así comprobada la legitimidad del Corán, no solo para la gente de la época del Profeta (BP), sino para todos los seres humanos de todos los tiempos y épocas: «Y si estáis en duda de lo que revelamos a nuestro siervo (el profeta Muhammad –BP-), traed una sura similar a ésta…».

Así, Dios refuta todos los desmentidos, diciendo a los opositores, que “si vosotros imagináis que el Corán que hicimos descender desde el mundo celestial sobre Nuestro siervo elegido, en forma de palabras y letras, emana de otro que Dios Altísimo, y que solo contiene palabras de un humano, entonces, vosotros, que al igual que el Profeta (BP) sois humanos («Yo soy un ser humano, al igual que vosotros»), deberíais ser capaces de presentar una sura igual a las del Corán; y llamad a vuestros testigos, y a quienes, al igual que vosotros, niegan el Corán, y comparadlo incluso con una pequeña sura del mismo, como por ejemplo la Sura Al-Kauzar. Y si, en todos los sentidos, particularidades y méritos, son iguales, solo entonces será adecuado que neguéis que el Corán es la Palabra de Dios”.

Los incrédulos y paganos árabes, quienes eran los señores de la literatura y elocuencia árabe, a pesar de su arrogancia y vanidad y de las pretensiones que ostentaban respecto a su elocuencia, no quisieron aceptar este desafío, absteniéndose de competir con el Corán. Por ello, irremediablemente cambiaron este debate literario por una guerra sangrienta, y de este modo, ser asesinados fue más fácil para ellos que enfrentarse a un litigio literario y salir derrotados. Así, la literatura árabe se vio incapacitada e impedida ante el reto del Corán. Ni aquellos que vivieron en la época del descenso del Corán, ni las personas que siglos después vinieron a la existencia, absolutamente nadie, pudo presentar algo semejante al Corán. Pese a todos los esfuerzos que pusieron en marcha con todo el poder que tenían a su alcance, no pudieron hacer nada en su contra, y de esta manera, después de utilizar todas sus energías, se vieron obligados a hacerse atrás.


¿Desde qué aspecto el Corán es un milagro?:

El Sagrado Corán no solo es extraordinario y peculiar desde el punto de vista de la elocuencia de sus palabras y fluidez de su explicación, sino que los milagros del mismo poseen innumerables caminos que cualquier ser racional puede satisfacerse con el más pequeño de ellos, sin que le quede excusa al respecto. Según el testimonio de los elocuentes, literatos, académicos, lingüísticos y lexicólogos que estudiaron y analizaron el Corán, la explicación, métodos, organización de las letras y composición de las palabras del mismo poseen el más elevado y prominente nivel y grado de elocuencia y retórica.

Según lo que se dice, la ciencia de la elocuencia, retórica y literatura en aquella época había llegado a la cima del nivel de perfección, pero a pesar de que el Corán había descendido en idioma árabe, aún así no pudieron presentar ni siquiera algo semejante a la más pequeña aleya del Corán. Debido a la fuerte enemistad y animadversión que sentían hacia el Enviado de Dios (BP), se complacieron con la guerra, el derramamiento de sangre y el aprisionamiento de su familia, pero no estuvieron de acuerdo en enfrentarse al Corán.

No cabe dudas de que si el Corán hubiera sido palabra de un ser humano, y el mismo Profeta (BP) lo hubiera escrito, desde que ellos eran gente literata, hubieran presentado varios libros semejantes al Corán y demostrado que las palabras que el mismo contenía pertenecían al Profeta (BP) y no que habían descendido de parte de Dios Altísimo. Si hubieran traído algo semejante al Corán, lo hubiesen preservado y divulgado, y hubiese permanecido hasta hoy en día, y los enemigos del Islam nos lo hubiesen presentado utilizándolo para difamarnos en todo momento, anunciándolo en todas partes. Pero ¿qué sucedió que no tenemos noticias de ello?

Indudablemente, el Noble Profeta (BP), como todo el mundo está enterado, era iletrado, no tuvo ni maestro ni instructor, tampoco bienes ni fortuna. Perdió a su padre antes de nacer, a su madre en la infancia, y creció bajo la tutela de su abuelo ‘Abd-ul Muttalib. Ante esto, lo más normal es que tal persona no tuviese ni el más mínimo conocimiento sobre los profetas, y mucho menos información suficiente sobre los hechos del futuro, respecto a los cuales, excepto Dios, nadie más está enterado.

Sí, su sabiduría y conocimientos no los tomó de otro: «No habla por capricho. Ello no es sino inspiración que le fue revelada»37.



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